viernes, 8 de abril de 2011

Capítulo 2."Fuego y ratas"

El rugido de las llamas se propagaba por todos lados. Las ventanas de varias habitaciones explotaban debido a la diferencia de temperatura. Él cogía fuertemente a un hombre, que intentaba entrar en el edificio.
- No seas loco Toni – le decía – no puedes hacer nada, si entras vas a morir.
- Suéltame – le respondió – mi familia esta allí dentro, tengo que entrar.
- ¿Pero no ves que no puedes hacer nada? – Intentó explicarle – necesitamos ayuda.
En el forcejeo Toni le dio un fuerte codazo en la cara, liberándose de él.
- Lo siento – dijo girándose – tengo que salvarlos, es mi culpa. – y acto seguido entró en el edificio.
Él se sujetaba la dolorida nariz con las dos manos <Esto no va bien>- pensó temiéndose lo peor.
Miró a su alrededor. Era un pequeño edificio de siete plantas. Las llamas salían por las ventanas del tercer piso e iban consumiendo las plantas superiores. Se oían gritos de súplica y dolor provenientes de esas plantas. Los bomberos no habían llegado, ni había nadie cerca de quién pedir ayuda.
<Ha quién esperabas encontrar> - se recriminó mentalmente. Cogió valor y entró en el edificio en pos de ese hombre.
Era una construcción antigua. El recibidor era pequeño y estrecho, anegado de un espeso humo negro que discurría principalmente por el techo. Le costaba ver con claridad y le escocían los ojos. Llegó al distribuidor algo confuso, delante suyo había cuatro escaleras que subían al piso superior, cada una por un sitio distinto. No sabía por cual había subido Toni y no tenía tiempo que perder, escogió la que tenía más a la derecha.
Para cuando llegó a la primera planta el aire era irrespirable. Se sacó un pañuelo del bolsillo y se lo ató a la cabeza, cubriéndose la nariz y la boca simultáneamente. Ahora oía los gritos con más intensidad.
El corazón se le quebró, ante las sollozantes súplicas de auxilio de una niña. La repentina explosión de una de las habitaciones lo hecho al suelo y lo dejó aturdido. No podía despistarse, el peligro era muy real.
Se incorporó con cuidado tosiendo. Hacía un calor insoportable. Las llamas sobresalían de las habitaciones con furia. Como si proclamaran su victoria y desafiaran a cualquiera a vencerlas.
Siguió avanzando hacia arriba, ahora con algo más de cuidado. Cuando llegó a la tercera planta, se encontró el cuerpo de una mujer tendido en el suelo. Se acercó para examinarla. Tenía una fea brecha en la cabeza que sangraba, pero aún respiraba. Se rasgó la camiseta e intentó parar la hemorragia.
<¿Qué estás haciendo?> - le preguntó una voz en su cabeza
- Esta mujer necesita ayuda – respondió, entre tosidos, mirando a su alrededor.
< No estás aquí por ella> - le recriminó -< déjala y sigue buscando.>
- Pero…
<No hay peros!!!> - lo atajó -< te estas dejando influir por el entorno, céntrate y sigue >
Miró a la mujer sin acabar de decidirse. – Lo siento – le dijo en voz baja mientras se incorporaba y buscaba las escaleras de subida.
El calor y el humo se incrementaban a medida que subía hasta la quinta planta. En algunos puntos el techo se había desprendido por culpa de la temperatura y las llamas, obligándolo ha esquivar cascotes o hacer rodeos.
Justo cuando acababa de llegar a la cuarta planta hubo otra explosión. Esta vez las llamas incendiaron su brazo derecho. Rápidamente se revolcó por el suelo intentando sofocarlas, pero parecía que estaban adheridas a su ropa. Sin pensárselo dos veces, se sacó la camiseta y la lanzó lejos de él. Tenía la sensación que las llamas se burlaban de él, mientras consumían su ropa.
Los pulmones le dolían, su visión estaba empañada por las lágrimas y el calor era asfixiante, pero no podía parar. Cansado, se arrastró más que andar hasta la quinta planta.
Si hasta ahora había sido como andar por el purgatorio, esa planta era el infierno. Las llamas cubrían las paredes como mortíferas cortinas. El techo, era una alfombra de humo viviente, que se movía intermitentemente de un lado a otro. Un rugido estremecedor, junto con gritos de suplicas se oía, por todos lados, sin poder ubicar cual era la dirección correcta.
Se protegió los ojos con la mano e intentó buscar a Toni. Al fondo del pasillo podía distinguir la silueta de un hombre, que avanzaba con dificultad.
Empezó a avanzar en pos de la figura – Toni – gritó. Pero entre el humo y el ruido, su voz no llegó muy lejos.
El hombre parecía desesperado. Iba gritando el nombre de su esposa y de su hija, mientras esquivaba las llamas.
Él incrementó el paso para llegar a su encuentro, pero un trozo del techo se desplomó delante suyo cortándole el acceso.
- ¡Toni, no entres! – le gritó suplicante, cerrando los ojos frustrado. Pero si le oyó, no se dio por aludido. Toni entró en su casa desesperanzado y justo en ese momento una gran llama triunfante lo invadió todo.

Cuando abrió los ojos, todo había acabado. Ya no había ruido, ni calor, ni llamas. Se encontraba otra vez en medio de un conjunto de menhires, mientras un gato le observaba con cara de pocos amigos.
<Tssk. Has vuelto a fallar> - le recriminó Eli mentalmente.
Estaba hecho unos zorros, le dolía todo el cuerpo y tenía quemaduras superficiales en algunos puntos.
- Lo he intentado – se defendió.
<No es suficiente. Llevas más de una semana con esto y aún no has conseguido ningún avance.>
- No es tan fácil – repuso ofendido – Casi no se puede respirar allí dentro y he me dejado literalmente la piel.
< ¿Acaso crees que es real? Es que no sabes donde estas?> - preguntó enfadada.-<Te lo he dicho muchas veces, debes centrarte y no dejarte influir>
- Si claro, lo que tu digas. Como si fuera tan fácil. Aún no sé ni porqué te estoy ayudando.
< Porqué me lo debes>
- Eso lo dices tú, yo no recuerdo nada. Solo sé que apareciste un día en mi vida y en mis sueños, diciéndome que tenía una deuda contigo. Desde entonces, solo me llamas cuando necesitas algo de mi, arrastrándome en todo esto, sin darme ninguna explicación. Creo que, como mínimo podrías decirme porque estoy intentando hacer lo que hago, quizás entonces lo entienda mejor y lo consiga
Eli clavó su profunda mirada en él, no estaba segura de porqué confiaba en ese chico, había algo en él…< Es justo.> - sentenció - < Su nombre es Toni González. Hace tres años su familia murió cuando se incendió su bloque. Justamente esa noche, llegó más tarde y no pudo salvarlas. Desde entonces se siente culpable y ese remordimiento esta acabando con su vida.>
-¿Pero porque quieres que le ayude? ¿Por qué es importante para ti? – le preguntó extrañado
<Mis motivos no te importan. Tú tienes una deuda y aún te falta mucho para pagarla. Simplemente haz lo que te pido>
- Vale, vale, no te pongas a la defensiva ahora. – se levantó dolorido – Mañana será otro día.
<¿Mañana?> - preguntó Eli enarcando una ceja.
- Llevo tres intentos sin resultado alguno. Necesito enfocar esto desde otra perspectiva. Hasta ahora he intentado que no entrara en el edificio, pero no ha funcionado. Y cuando ha entrado…bueno, ya has visto lo que ha ocurrido. Quizás debería pensar en otra alternativa.
<¿Qué tienes en mente?>
- No lo se, quizás imaginar ayuda o ser parte del entorno, no estoy seguro. Solo sé que estoy cansado y tengo el cuerpo molido, necesito descansar. En la vida normal tengo un trabajo sabes? Necesito tiempo de vez en cuando.
<Que difícil que es trabajar contigo…>- murmuró Eli justo antes de que el despertador sonara.

Con dificultad movió el brazo derecho y paró ese ruido infernal. – Mierda – dijo cansado – otra noche sin descansar bien.
- Miau! – oyó como respuesta. Abrió uno de los ojos y vio la figura del gato, que lo observaba desde el suelo.
- Lo que no entiendo es porqué debo aguantarte tanto en un lado como en otro.
<Es lo que hay> - le respondió Eli mentalmente -<vete acostumbrando. Y ahora, haz el desayuno. Tengo hambre>
Se medio incorporó y se sentó en la cama. Empezaba hacer frío, podía notarlo en la pierna. Cogió el bastón y se dirigió a la ducha. Nueve meses atrás su vida cambió por completo. Por suerte o por desgracia recordaba muy pocas cosas de su pasado. Tenía el cuerpo dolorido, por mucho que dijera Eli, lo que hacia en los sueños se reflejaba en él en la vida real. Abrió el grifo del agua caliente y dejó que el chorro le corriera por la espalda.
El grupo de rescate lo encontró a tiempo de salvarle la vida, pero no fueron lo suficiente rápidos. Debido a la caída había quedado tullido. Estuvo en coma durante un mes entero, cuando se despertó no recordaba nada de su pasado. Tenía recuerdos de sus conocimientos, idiomas, estudios… pero no recordaba a sus amigos, ni a sus familiares, ni sus compañeros de trabajo…era como si alguien le hubiera robado esa parte de su vida. Además, su pierna izquierda había quedado insensible de rodilla para abajo. Según los médicos, el hueso se habías astillado en tantos trozos, que había destrozado los nervios y parte de los músculos de la pierna, era un milagro que no la hubieran tenido que amputar.
Los siguientes meses a su despertar fueron muy duros. Los amigos le llamaban, quedaban con él para cenar o salir de copas, pero se sentía como un extraño y ellos lo notaban. Hablaban del pasado, de anécdotas e historias, que él no podía recordar. Lo echaron del trabajo debido argumentando que su posición había desaparecido y que no encajaba en ninguna de las actuales. Si bien es verdad que la indemnización fue suculenta, fue un duro golpe. Pero lo más duro, lo pasó con sus padres. Le enseñaban fotos de cuando era pequeño, le explicaban cosas de su vida, le hacían su comida favorita pero no recordaba nada. En más de una ocasión sorprendido a su madre llorando cuando creía que él no la veía.
Una noche, frustrado y triste por el dolor que provocaba, salió a pasear bajo la lluvia. Fue entonces cuando apareció Eli en su vida. Al principio pensó que se estaba volviendo loco, oír como hablaba un gato no es algo muy normal, pero en su interior, era una de las pocas cosas que cuadraban. Le enseñó el mundo de los sueños y le dijo que tenía una deuda con él, que ya había perdido suficiente tiempo auto compadeciéndose y que había llegado el momento de volver a nacer.
A partir de ese momento algo en él cambió. Encontró otro trabajo, se fue a vivir solo a un piso de alquiler y encontró la manera de encajarlo todo de nuevo. Puesto que el nombre con él que lo llamaban no significaba nada para él, lo cambió.
- ¿JD? – le preguntó Aitor - ¿Por qué quieres llamarte JD?
- De John Doe, por ahora es el nombre con el que me identifico más. – respondió.
La relación con sus amigos mejoró, no sabia si llegaría a ser como el pasado, pero tenía la oportunidad de empezar de nuevo y no iba a desaprovecharla.
Acabó de ducharse, se arregló y fue hacia la cocina.
<Te has tomado tu tiempo> - dijo Eli bostezando.
-¿Que quieres para desayunar? – le preguntó mientras se hacia un café
<Atún>
-Tssk. Eres una ruina. No gano para latas.
<Que vas ha hacer hoy>
JD le dio un trago al café. – Primero ir a trabajar, luego no se. Había pensado en buscar información sobre el incendio, pero también les prometí a mis colegas que me pasaría por el Rhinos.
- ¿Y tu que harás? – le dijo mientras le ponía la comida en un cuenco.
<Tengo mis propios asuntos > - respondió concentrándose en la comida - < que no te conciernen>
- Tan simpática como siempre – comentó con sarcasmo. Miró el reloj del comedor y apuró la taza de café. El ático donde vivía le ofrecía una buena perspectiva de la zona y del tiempo. Esa mañana unas nubes grises amenazaban con tormenta. – Genial – pensó fastidiado – y hoy toca la sesión de fotos en la Ciutadella, espero que no llueva.
Antes de salir revisó su equipo fotográfico y la agenda del día. Hoy no sería una jornada de trabajo muy larga. Alguien de la revista Cosmopolitan se había interesado en el trabajo de su jefe, y en extensión en algunas de sus fotos. Les habían pedido que hicieran un reportaje con una serie de modelos, nuevas promesas, en Barcelona. No iba ha ser un trabajo de portada, pero era un buen gancho para saltar a algo más grande y esperaba que su jefe le dejara participar.
Cogió sus cosas y echó un último vistazo a su compañera. Después de comer se había estirado en el sofá y descansaba cómodamente.
- No sabes la envidia que me das – le dijo saliendo por la puerta.
<No te olvides de comprarme más latas cuando vuelvas>


- Quiero que captes la esencia de juventud y libertad que queremos transmitir – le explicaba el director a su jefe, mientras él montaba todo el tinglado.
Parecía que el día estaba aguantando, aunque las nubes aún amenazaban con descargar en cualquier momento. Su jefe se acercó resoplando y cogió una de las cámaras.
- No se porqué he aceptado – le dijo en voz baja.
- Porque pagan bien, porque es una buena oportunidad de saltar a algo más grande y porque me has prometido que podré echar unas cuantas yo también – le respondió con una sonrisa, mientras se fregaba distraidamente la pierna.
- Jajajaja, venga vamos a empezar – se rió Sergio en voz alta.
Cuando JD se vio obligado a dejar su trabajo y su vida pasada, le costó encontrar un sitio donde encajar. Probó varios trabajos, pero ninguno de ellos acababa de encajar con él. Un día, gracias a un conocido contactó con Sergio Martínez. Un fotógrafo bastante reconocido en el mundillo. Necesitaba un ayudante para llevar el material y para que le asistiera en los trabajos. Así fue como empezó a interesarse en la fotografía.
Poco a poco fue aprendiendo los trucos y secretos del oficio, la luz, la perspectiva, la localización…desde un principio él y Sergio, se entendieron a la perfección y este le fue instruyendo como a un aprendiz. Incluso había llegado a coger sus fotos para algún que otro trabajo. Después de un tiempo, se habían convertido en socios, más que en maestro y aprendiz. Aunque él, aún seguía a su sombra. No se veía preparado para empezar por su cuenta.
La mañana pasó rápido, hicieron un pequeño descanso para comer, pero ante el temor de que el cielo empezara a descargar intentaron que fuera lo más corto posible. Variaron varias veces de localización y vestuario, intentado aprovechar al máximo la poca luz natural que les brindaba el día.
Justo cuando estaban con el último pase empezaron a caer las cuatro gotas. Rápidamente cubrieron el material y resguardaron a las modelos, esperando que solo fuera momentáneo. Pero al cabo de 20 minutos, seguía lloviendo con ganas.
- ¿Recogemos? – le preguntó JD a Sergio.
- Si. Por ahora tenemos suficiente material para revisar. Me temo que hoy no podrás practicar – le contestó palmeándole la espalda.
- No siempre se puede ganar – respondió poniéndose el impermeable para recoger el equipo.
En media hora lo había cargado todo en el coche.
-¿Nos han invitado a tomar unas cervezas, te apuntas? – le preguntó Sergio señalando a un par de las modelos.
- ¿La idea es tentadora, pero tengo cosas que hacer? ¡Nos vemos mañana en la oficina?
- Como quieras, pero así nunca encontrarás lo que buscas.
- Créeme cuando sepa lo que busco, saldré a buscarlo.



<Cuatro gotas de lluvia y la ciudad se vuelve un caos> - pensó hastiado. Le había costado alrededor de 45 minutos llegar hasta su casa. Por suerte, paró de llover justo cuando estaba entrando en el parking. Miró el reloj. Las cinco de la tarde. < Demasiado temprano> - pensó -< No hemos quedado hasta las siete y media. Creo que voy a navegar un poco por la red y descargar las fotos>
Abrió la puerta de casa y dejó el equipo en el vestíbulo. Llamó a Eli, pero no hubo respuesta por su parte. <Supongo que también es demasiado pronto para ella> - pensó sonriendo sarcásticamente.
Se sentó delante del ordenador y mientras descargaba las fotos, buscó información sobre el incendio. Gracias a su trabajo, tenia acceso a la hemeroteca de varios periódicos. Podía consultar noticias y fotografías, recurso bastante útil para su trabajo extra.
Había consultado esa información ya con anterioridad, pero no había encontrado nada que le diera la clave del sueño. Todos los artículos decían más o menos lo mismo.
Un escape de gas provocó la descomunal explosión del bloque. Por lo visto, el gas se acumuló en el hueco del ascensor durante  parte de la noche. A primeras horas de la mañana, cuando el ascensor se movió ocasionó la compresión del gas (el gas no explota por compresión, en algún lado debía haber una chispa ) causando una fuerte explosión. Hubo una reacción en cadena secundaria, debido a la distribución del edificio, las cocinas eran adyacentes al ascensor. Al iniciarse la explosión, esta fue prendiendo las instalaciones de gas superiores propagando fuego y caos, por todos lados. Las fotos, tomadas desde la ronda que pasa al lado del Corte inglés de Cornellá, eran impactantes. Podía verse el edificio, con un gran agujero justo en el medio. Algunos de los testigos, dijeron que podía verse el cielo desde el aparcamiento del mismo edificio. Pero todo ese material era de poca utilidad. Cansado y frustrado, se preparó un café y salió a la terraza sin poder dejar de darle vueltas al asunto.
En el momento que sucedió todo eso, Toni no estaba en casa. No se enteró de lo sucedido hasta bien entrado el día. El era comercial de una empresa internacional y viajaba bastante a menudo. Precisamente ese día, estaba volando de regreso de Argentina y no aterrizó en Barcelona hasta la una del mediodía.
< Si no estaba allí, porqué sueña como si lo estuviera. No tiene sentido.> pensó sin encontrar una respuesta. < ¿Y todo ese fuego? No se parece en nada a la realidad>.
Se masajeó la pierna distraidamente otra vez, le volvía a doler. Siempre le dolia cuando llovia.Miró el reloj, ya eran las siete y cuarto. Intentó olvidarse del tema y entró en casa para cambiarse. Al cabo de 20 minutos salía por la puerta de casa a la carrera, pero se quedó dudoso en la puerta unos segundos, teniendo la sensación de que se dejaba algo. < No será importante. Mejor me doy prisa o al final voy a llegar tarde> -pensó recriminándose a si mismo.
Enfiló por la rambla de Fabra i Puig a buen ritmo, tanto como le permitia su pierna almenos. Había parado de llover, pero el día seguía gris y con intención de volver a descargar en cualquier momento. Seguramente debido a esa amenaza y a que era pleno otoño, había poca gente por la calle. Acelerando por no llegar tarde, abrió la puerta del Rhino’s sin mirar y unos ojos negros lo frenaron en seco, justo antes de que los arrollara.
- Perdón, no te había visto – dijo disculpándose y manteniendo la puerta abierta para dejarla salir.
- Tranquilo, yo tampoco – respondió la chica con una sonrisa, mientras sus amigas la empujaban hacia fuera.
- Eh, JD! – Le gritó Jordi desde una mesa – llegas tarde. JD desvió la vista hacia sus amigos que se reían ostensiblemente de él y su cara. Volvió a centrar su atención en la chica, pero esta ya había desaparecido junto con sus amigas. < Céntrate> - pensó sentándose con sus amigos.
- ¿Y bien? ¿Como te ha ido el día? – le preguntó Aitor mientras le daba un trago al café con hielo.
- Buff – respondió con un exagerado suplido – agotador.
- Si ya me lo imagino – añadió Marc con voz comprensiva – allí en medio de un parque, haciendo fotos a modelos durante todo el día. Vamos, que no sé si llegarás a viejo a este paso.
- ¿Claro, claro, me lo dice el que saca a pasear un perro todos los días no? – preguntó haciéndole una seña al camarero para que le trajera un café.
- Como se nota que no entiendes nada – le contestó con fingida ofensa – yo, al igual que el cuerpo canino de la TMB, desarrollamos una tarea proactiva ante las amenazas subyacentes e invisibles de peligro. Cuando yo “saco a pasear al perro”, como tu dices, estoy salvando vidas. ¿Tu que haces cuando echas fotos?
- Umm….¿alegrarme la vista? ¿Arte?
- Parapá  para-PAM – sentenció Jordi, haciendo que todos irrumpieran en carcajadas.
Estar con ellos siempre le relajaba. Había muchas veces, sobretodo cuando empezaban a recordar anécdotas pasadas, que encontraba fuera de lugar. Pero incluso en esos momentos, no se sentía marginado. Era una parte de ellos, aunque estuviera en la parte más alejada. Al cabo de un rato, se sumaron al encuentro un par de parejas de amigos más. Como siempre, se hicieron grupos y conversaciones paralelas, pero hubo una que le atrajo la atención en concreto.
- Pues que quieres que te diga – le decía Lourdes a Zaira - yo le hubiera cantado las cuarenta allí mismo. Después lo lamentarás y desearás haber tenido otra oportunidad.
- ¿De que estáis hablando? – preguntó JD a Lourdes.
- Zaira que es demasiado educada – le respondió – tiene una compañera de curro que le hace la vida imposible y ayer la puso en evidencia delante de unos padres.
El se giró hacia su amiga y enarcó una ceja a modo de pregunta – Unos padres se quejaron de que el castigo de su hija no era el adecuado, que la profesora le tiene manía…etc...etc…total, que me reuní con ellos y la tutora para aclarar el tema. Pero esta puso en evidencia a la escuela. Me faltó poco para estrangularla allí mismos.
-Esto de ser la directora de un colegio no es tan bonito como parecía eh? – le preguntó burlón.
- Pues no, vivía más tranquila cuando era profesora.
- ¿le dijiste algo a la tutora? – le preguntó JD apurando la copa.
- Pues no, lo he dejado pasar. Pero Lourdes tiene razón. Quizá mañana vaya a buscarla y le diga un par de cosas. Si no después lo lamentaré y la cosa empeorará. Ya que aún tengo la oportunidad de arreglarlo y es mi deber, tengo que hacerlo.
<Después lo lamentaré…tengo la oportunidad> Esas palabras se grabaron con fuego en su mente. Se levantó de repente, sobresaltando a sus amigos. < ¡Pero que tonto he sido!>. – Perdonadme – dijo cogiendo la chaqueta – he recordado que he dejado algo ha medias que debo acabar hoy. Nos vemos en otro momento.



Toni no sabia que hacer, había un hombre lleno de quemaduras que necesitaba su ayuda, pero su familia le estaba esperando allí arriba. No podía demorarse más. Olvidando los ruegos del hombre siguió subiendo las escaleras. Los ojos le escocían del humo, le costaba ver por donde iba. Ya había llegado al piso donde estaba su casa, pero los escombros le dificultaban el paso. Una pared del techo había caído cortando el pasillo. Toni se quedó allí plantado, tosiendo buscando una alternativa.
- Papi, papi, ¿donde estas? – la voz de su hija se elevó por encima del rugir de las llamas.
- Estoy aquí cariño, Papi esta aquí – gritó desesperado mientras intentaba retirar trozos de cemento con las manos – ya voy cariño, casi estoy allí.
De improviso una explosión, le obligó a cerrar los ojos y el grito desgarrador de su hija le desgarró el corazón. Cuando los volvió a abrir, vio la cara de pocos amigos del taxista.
- Le he dicho que son 30 euros – le dijo con voz cansada.
- Si perdone – le respondió sacando la cartera – me he perdido por un momento. Tenía ganas de llegar a casa y ver a su familia, así que no se quejó por el precio de la carrera. Sacó las maletas del maletero y despidió al conductor con una mano. Se giró y miro el edificio de viviendas.
- Por fin en casa – pensó contento. Una fuerte explosión estalló en ese momento, enviando parte de la fachada a las calles adyacentes. El fuego salía por todos sitios junto con gemidos de agonía y dolor.
-¡Dios! – exclamó, soltando la maleta y corriendo hacia el interior del edificio.
Esta vez JD no lo siguió. Lo había seguido durante las últimas 3 veces y siempre era lo mismo. Justo cuando estaba a punto de entrar en la habitación o estaba cerca, se reiniciaba todo.
< He enfocado mal todo este asunto desde un inicio> - pensó echando una mirada al edificio - <no consistía en impedir que entrara, sino todo lo contrario>
<Y bien, ¿que quieres?> - peguntó Eli apareciendo a su lado.
- Te has tomado tu tiempo en aparecer – le recriminó.
<No estás en mi lista de prioridades> - le respondió indiferente.
<Eso está muy claro> -pensó sarcásticamente. – Creo que ya se como arreglar todo esto, pero necesito tu ayuda.
< ¿Mi ayuda? ¿En que sentido?> - le preguntó extrañada.
- Verás, creo que para detener el ciclo tengo que ayudarle a cumplirlo. Pero para eso necesito convertirme en alguien en quien él confíe e interactúe. He pensado en convertirme en bombero, policía o un compañero de trabajo que le acompaña. El problema es…
<…Que aún eres un patán en eso.>
- No se me da bien, pero tampoco es para tomárselo así – respondió ofendido – Se que debo concentrarme, pero necesito tu supervisión. Si pierdo la concentración allí dentro…puedo salir muy mal parado.
Eli lo miró fijamente durante unos instantes <Está bien> - accedió acomodándose encima de un buzón de correos – ¿En que quieres convertirte?
- Creo que la mejor opción será convertirme en alguien que no llame mucho la atención, alguien que cuadre en este insano sueño.
-<¿Y eso será…?> - insistió impaciente Eli.
- Bombero – sentenció convencido – además el equipamiento me protegerá de las llamas y llegaré más lejos.
Eli lo miró atentamente arrugando la frente - <A ti, te cuesta darte cuenta de las cosas no?> - preguntó de improviso.
- ¿Como? – respondió sorprendido.
-< Nada, nada > - dijo Eli desperezándose y sacándole hierro al asunto - < Bien, ahora céntrate, lo que vas ha hacer requiere tu concentración>
- Pensaba que simplemente era un cambio de apariencia, cambiarme de ropa.
- <Si bueno Clark, es que no hay cabinas libres. Así que vamos a probar otra cosa, siéntate con las piernas cruzadas y cierra los ojos.>
Quiso argumentar que no tenían tiempo, pero luego recordó donde se encontraban y ella le había enseñado que el tiempo era algo relativo. Hizo lo que ella le dijo y se relajó.
- < En el mundo de los sueños todo esta conectado de una manera u otra >  - La voz de Eli le llegaba desde todas direcciones y acallaba cualquier otro ruido.- < Este mundo se compone de sueños. Estos a su vez son creados por personas que tienen personalidades únicas que las caracterizan como individuos> - Ahora la voz de Eli lo era todo, ya no había ruidos a su alrededor, solo su voz- < Aquellos con el don y la habilidad pueden compartir sus sueños o adentrarse en los sueños de otro alterándolos> Su cuerpo se había vuelto ligero, como si estuviera suspendido en el aire - < y con la guía adecuada, se puedes acceder a los conocimientos y personalidades de un soñador… Ahora, ¡abre los ojos!>
Ya no se encontraban delante del edificio en llamas. A su alrededor se extendía un gran campo lleno de pozos. Mirara donde mirara, los pozos se extendían hasta el infinito. Estaban separados entre si por poco más de un metro de distancia y cada uno era diferente. Aunque había algunos muy parecidos, siempre tenían una característica que les diferenciaba, que les hacia únicos. Había los típicos pozos de piedra, pozos que no eran más que un agujero excavado en el suelo, otros que eran de hierro fundido, mármol, madera…
- ¿Dónde estamos? – preguntó asombrado.
< ¿Te suena la frase “Eres un pozo de sabiduría”? Digamos que no va desencaminada. > - respondió andando grácilmente entre los pozos.
- Te estás quedando conmigo – dijo él incrédulo.
< Buff > suspiró fastidiada < Estos pozos están conectado con un soñador único y exclusivo. Son una representación de su personalidad y conocimientos. Pero solo de una faceta, no de todas.>
¿Una faceta? ¿Significa que una persona puede tener más pozos asociados a ella?
<Vaya, vaya, no eres tan tonto a fin de cuentas >- murmuró sorprendida- < Exacto. Una persona puede tener asociados varios pozos. Uno que contenga sus conocimientos, recuerdos y forma de ser referentes a su ámbito profesional y otro a una afición, a la que le dedica una atención especial.>
- Y supongo que la apariencia del pozo debe determinar el grado de conocimiento, perfeccionamiento, talento natural…
< Correcto otra vez> -le felicitó Eli -< Hoy estás que te sales! No te quedes atrás, el pozo que buscamos no esta muy lejos de aquí>

Al cabo de una corta caminata Eli se paró delante de un pozo de piedra esculpido en roca de pizarra. La pérgola era de plata pulida y una planta de jazmín se enrollaba en ella. Por último el cubo, de gruesa madera finamente trabajada, estaba desgastado por el uso pero no se veía viejo. JD se asomó al pozo y pudo ver las tranquilas aguas en el fondo.
- Parece que esta lleno, el agua esta a poca profundidad. Que hago, me zambullo? – e hizo el ademán de meterse en el pozo
< NO!!!> le grito Eli dejándolo helado <Maldito inconsciente, apártate del borde antes de que sea tarde > el obedeció al instante.
- Lo siento, no pensé que…
< Si, ya, bueno >- claudicó Eli -<Quizás yo me he extralimitado un poco. Ese líquido, no es agua. Se que lo parece, pero no lo es. Es la representación física del conocimiento, personalidad, vivencias…de un bombero. Debes empaparte de ese conocimiento, pero en su justa medida.>
- Entiendo – respondió él echando una rápida mirada al pozo – ¿que hubiera pasado si me hubiera tirado?
<Es difícil de predecir, dependería de la cantidad de líquido que tragaras. Pero lo más probable es que hubieras dejado de ser tú y te hubieras convertido en una copia de la personalidad del propietario de este pozo. Pero solo en la parte que contiene el líquido>
- ¿Que quieres decir? ¿Qué en este caso me hubiera convertido en bombero?
< No solo en bombero, sino en ese bombero. No solo tendrías los conocimientos, sino también los recuerdos y personalidad de ese bombero. Pero solo en la parte que atañe a su profesión. Te hubieras despertado pensando que eras bombero, hubieras ido a trabajar y conocerías a todo el mundo. Pero ellos a ti no. Tendrías todos los recuerdos de haber trabajado con esas personas, de incendios, del entrenamiento…pero no cuadraría con tu vida. Seria como si de la noche a la mañana te encontraras casado y con hijos, pero en tu mente nunca hubieras formado una familia. Tendrías los recuerdos de tu vida y de los de la vida de otro. Llegaría un punto que no sabrías que vida es la real y cual no >
- Me volvería loco – sentenció JD – o peor…ya veo porque reaccionaste así. Gracias – le dijo sonriendo y ella lo miró fijamente durante unos instantes. – ¿Entonces que hago?
< Saca un poco de agua con el cubo. La mitad será más que suficiente.>
El siguió sus indicaciones a raja tabla con mucho cuidado, llenando un poco menos de la mitad del cubo y subiéndolo con cuidado. Cuando lo tuvo delante de él, se quedó un rato mirando su reflejo en el agua.
< ¿Que ocurre?> - le interrogó Eli.
- No se, tengo la sensación de que he vivido esta situación antes. La imagen en el agua…no estoy seguro. En fin, ¿que hago ahora? – preguntó dejando el cubo en el suelo.
< ¿Que sabes sobre apagar fuegos?>
- Nada. Bueno…lo típico, como funciona un extintor y una manguera – respondió francamente
< Teniendo en cuenta que vas a meterte dentro de una caldera, no sabes nada. Mójate la punta de los dedos con el líquido y chúpatelos>
El la miró con cara de pocos amigos y enarcando una ceja.
< Absorber esa cantidad no te producirá secuelas. Como mucho variará tu personalidad y recuerdos un par de horas, no más. Pero te proporcionará los conocimientos que necesitas>
Hundió los dedos en el líquido y se los puso en la boca. Parecía agua y sabia a agua, pero al tacto era un poco más aceitoso y viscoso. Cerró los ojos y tragó con cuidado.
El conocimiento empezó a fluir en su mente, de que estaba compuesto un extintor, como cambiar una sección de la manguera, como atacar un fuego de clase D, identificar zonas seguras y zonas de riesgo…las imágenes venían a su mente y lo bombardeaban, poco a poco se iba llenando hasta que el flujo paró y abrió los ojos.
- Creo que ya está – le dijo a Eli – ¿que hago con el resto del agua?
< Piensa en el equipamiento que necesitarás y tíratela por encima>
Volvió a cerrar los ojos y evocó la imagen de un traje completo, máscara de gas, bombona, hacha…todo el equipamiento que creía que iba a necesitar. Cuando la imagen estaba formada en su mente, derramó el líquido por encima de su cabeza.
Cuando volvió a abrir los ojos, volvían a encontrarse delante del edificio en llamas. Ya no sostenía el cubo en sus manos, en su lugar tenía una hacha plateada. Iba vestido con el traje amarillo que su mente había evocado a la perfección, pero el equipamiento no le pesaba.
< Ahora concéntrate> le dijo Eli <tienes el conocimiento, y el equipamiento. Y sobretodo recuerda, que nada es lo que parece y que todo esta permitido.>
- ¿No vienes? – le preguntó
< ¿Estas de broma? > le respondió lamiéndose la pata derecha <es hora de que emprendas el vuelo joven pichón.>
- Muy graciosa. – comentó con una mueca de sarcasmo acercándose a Toni, justo en el momento que salía de un taxi.
<Pero no te preocupes> le murmuró mentalmente <siempre te estoy vigilando>.




Toni estaba mirando el edificio de viviendas cuando se produjo la gran explosión, enviando parte de la fachada a las calles adyacentes. El fuego salía por doquier junto con gemidos de agonía y dolor. Soltó las maletas e intentó correr hacia la puerta principal, pero un bombero le salió al paso.
Señor quédese a distancia prudencial. – le dijo – es peligro quedarse en esta zona.
- Usted no lo entiende – le respondió nervioso – esa es mi casa, mi familia esta allí dentro. Tengo que llegar hasta ellos.
- Esta bien, iremos a buscarlos. Pero seguirá mis indicaciones y no se separará de mi, ¿entendido?
- Si, si por supuesto – accedió sin prestarle mucha atención.
<Parece que la cosa marcha mejor que las otras veces> - pensó JD esperanzado, cogiendo el hacha con las dos manos – Póngase detrás mío.
Esta vez el hall era un nido de humo negro y denso. Había llamas en algunos puntos y saliendo del hueco de los ascensores. Un hombre con una brecha en la cabeza, salió de la puerta del parking y se abalanzó sobre Toni.
- Ayúdeme, tengo que salir de aquí!- le suplicó
- No se preocupe, allí tiene la salida – le indicó Toni con la mano – ya esta fuera, seguro que las ambulancias ya están en camino. Yo debo buscar a mi familia.
- No, no. Tiene que llevarme. – le interrumpió – solo usted puede sacarme de aquí.
- Déjeme que le ayude yo – dijo JD interviniendo en la conversación. El hombre se giró con cara de pocos amigos y clavó en él sus ojos rojos.
<Cuidado> - le advirtió Eli mentalmente <este no es producto de un sueño>
– Toni, coge el hacha y retira esos escombros de ese acceso, mientras llevo este señor hasta afuera. – dijo cogiendo del brazo al hombre. – En seguida me reúno contigo.
- Si, por supuesto – respondió este volcándose en la tarea que le habían encomendado.
Justo cuando les dio la espalda, el hombre se soltó de JD con un brusco tirón y se encaró con él.
- ¿Que crees que has conseguido? – le preguntó con voz cavernosa y desafiante – solo estas alargando el bucle, nunca saldrá de aquí.
- ¿Quién eres tu? – le preguntó sorprendido
- ¿Acaso crees que Gato es el único que juega en este parque? – le respondió sarcásticamente - esto te viene grande novato – Acto seguido se internó entre el espeso humo y desapareció entre sonoras carcajadas…
- Eli.. - empezó a decir en voz alta.
<No!> - lo atajó ella bruscamente - <No hagas preguntas. Continúa con lo que estás haciendo>
Decidió dejarlo por ahora, conocía suficiente a Eli como para saber que no sacaría nada si empezaba a presionarla, mas bien desaparecería. Se acercó a Toni. Casi había despejado el acceso al pasillo.
Había mucho humo y restos en esa zona, quizás si intentaban subir por las escaleras más alejadas, les resultaría más fácil. Pero eso significaba perder más tiempo, y no estaba seguro si tenían el suficiente.
Tenia que tomar una decisión y tenia que hacerlo ya...
Toni ya estaba retirando la última piedra. Estaba nervioso y empapado en sudor. – ¿Continuamos? – le preguntó girándose hacia él.
- Si – le respondió  – subiremos por este acceso. Aunque hay mucho humo, es el más rápido.
Toni asintió con la cabeza y empezó a subir, pero JD lo frenó. – No tan rápido – le dijo – así no durará ni cinco minutos.  – Miró a su alrededor hasta que vio unas cortinas y una manguera en una de las paredes.
- ¿Ve esas cortinas? – le preguntó a Toni tendiéndole un cuchillo – rásguelas y haga una tira para cubrirse la nariz, la boca y si le cubre parte de la cabeza, mejor.
Toni obedeció sin mediar palabra. Se acercó a las cortinas e hizo dos grandes tiras con las que cubrirse, luego volvió a su encuentro, mientras JD sacaba la manguera y le daba a la llave de paso.
Abróchese la chaqueta y póngase los calcetines por encima de los pantalones – le ordenó – cuanto menos de su cuerpo este expuesto directamente al calor y las llamas mejor. Luego le mojaré con la manguera. Eso le ayudará allí adentro.
Una vez Toni hizo lo que le habían ordenado, JD lo roció de arriba a bajo. Le puso las tiras de cortina por la cabeza, a modo de turbante, protegiéndole la boca y la nariz.
- Bien – le dijo con una sonrisa – esto esta mejor. Vamos a utilizar la manguera todo lo que podamos, mientras subimos las escaleras. Mantenga detrás mío y no suelte la manguera, si hay problemas me palmea la espalda, ¿de acuerdo?
- Si, si – respondió agitado – pero démonos prisa, mi familia me espera.
JD se puso en cabeza con la manguera en mano y empezaron a ascender con cuidado. Iba rociando las paredes de las escaleras para conseguir algo más de frescor, pero no es que surgiera mucho efecto. Un humo denso y negro, tapaba todo el hueco de las escaleras y bajaba hasta ellos. <No es normal>- pensó intranquilo < lo lógico es que el humo ascienda, no que baje. Parece que nos esté bloqueando la visión a propósito.
Descargó la manguera directamente contra el humo, pero no surgió ningún efecto. Esta se tragó el potente chorro de agua sin dejar ver nada más. Había algo más, otra cosa no cuadraba. Las otras veces, el rugido de las llamas y explosiones menores estaban por todas partes, pero ahora no se escuchaba nada. Como si ese humo se lo hubiera tragado todo. Sabía que detrás de esa cortina, se encontraba el infierno de las otras veces, pero desde este lado no podía apreciarse.
Se afianzó la máscara en la cara y avanzó adentrándose en esa espesa cortina. Toni le siguió a corta distancia. Ahora se notaba más el calor. El humo los envolvía como una manta, no se veía nada. Iban ascendiendo lentamente, peldaño a peldaño, a tientas. De vez en cuando se encontraba un obstáculo en medio y tenia que rectificar el ritmo. Hacia tiempo que había cerrado la manguera, pero se había resistido a soltarla, porque gracias a ella notaba como Toni seguía agarrado y siguiéndolo. Era la única pista que tenia de que no se encontraba solo en medio de esa bruma infernal.
El calor empezaba a ser sofocante y la densidad del humo abrumadora. Cada vez le costaba más avanzar, como si estuviera atravesando un velo invisible, que se iba haciendo más grueso y pesado.
< Esto no puede ser posible, son imaginaciones mías > se recriminó a si mismo.
El débil rumor de las llamas llegó a sus oídos, se estaban acercando al final de ese limbo y al principio del infierno. Cada vez el ascenso era más duro y tenía que hacer más esfuerzo. La manguera dejo de ceder, había llegado hasta su límite. Detrás suyo Toni empezaba a toser por culpa del humo.
- Tenemos que superar esta nauseabunda nube, cuanto antes – le dijo a Toni, mirando atrás pero sin poder vislumbrarlo-  si continuamos aquí dentro, se ahogará.
De repente llegó al final del camino. No sabía que le estaba bloqueando el paso exactamente, pero no podía avanzar. La pared de humo se había vuelto sólida e impenetrable y el rugido de las llamas se oía ahora claramente. Golpeo el denso aire con la mano, pero no emitió ruido.
< ¿Esto es cosa tuya?> preguntó recordando al individuo que les había salido al encuentro en el hall.
< Pues si crees que esto me va a frenar...> - dio un paso atrás y cogió el hacha con las dos manos < estas muy...pero que muy...equivocado> y con toda la fuerza de la que era capaz, descargó un fuerte golpe contra el muro invisible.
El hacha se abrió paso entre la humareda y la partió por la mitad, como si de un tronco se tratara mostrando el rellano en llamas de la primera planta. El humo desapareció lentamente, como si se diera por vencido. JD se dio la vuelta y vio a Toni que estaba de cuatro patas en las escaleras tosiendo fuertemente. Se acercó a él preocupado – ¿Se encuentra bien? – le pregunto
- Si, creo que si – respondió entre tosidos – Creía que no lo contaba, pero por suerte el humo ha desaparecido.
JD le ayudó a levantarse y lo llevó hasta el rellano.
Ahora el ruido ensordecedor de las llamas y el calor, los envolvía por todas partes. El rellano era zona segura, pero los dos pasillos adyacentes eran un infierno. En el pasillo de la derecha, las llamas salían de varias habitaciones y se extendían por el techo como un mar invertido, quemándolo todo a su paso. Trozos del techo incandescentes, se desprendían creando una mortífera lluvia de fuego.
El de la izquierda, estaba parcialmente bloqueado por escombros. En los pocos sitios por donde se podía avanzar salían ráfagas de llamas intermitentes. Desde el rellano que se encontraba no había escaleras que siguieran ascendiendo, pero podían distinguirse otras al final de cada pasillo.
Toni se levantó ya en mejores condiciones – Creo que no será fácil seguir.
- No, creo que no. – le respondió  - podríamos volver a bajar y probar suerte por las otras escaleras.
- No gracias – lo cortó Toni – no pienso volver a atravesar esa nube de mierda. Y además, no tenemos tiempo. Mi familia me espera.
- Si tiene razón, no tenemos tiempo..<Eli, Eli!> - la llamó mentalmente- < ¿me oyes? Necesito que me eches un cable> - pero si ella le estaba escuchando, no dio señales de vida.
- El pasillo de la izquierda parece más fácil, pero... – le dijo a Toni examinando la situación.
- Pero no te convence no?
- No, las llamas son intermitentes, nos podían sorprender en cualquier momento. Por contra el pasillo de la derecha es mortífero, pero regular. Si pudiéramos anular esa lluvia de fuego... – una idea vino a la mente de JD. Se acercó a la puerta del ascensor, estaba cerrada con el pestillo de seguridad, pero con un hachazo en el lugar indicado seria fácil de abrir.
- Toni, ayúdeme – le dijo mientras golpeaba la puerta con el hacha.
- Creo que ya puedes tratarme de tu – le dijo este mirándolo extrañado – ¿que estas haciendo?
- Estas puertas son de hierro y de considerable grosor. Vamos a utilizarla de paraguas para pasar hasta las escaleras. Nos dará la cobertura que necesitamos.
Al cabo de poco JD ya había conseguido sacar la puerta de sus goznes, sin muchos problemas. Los dos la estaban sujetando por encima de sus cabezas a punto de entrar en el pasillo.
- Aunque esto nos protegerá, no lo hará indefinidamente. Tenemos que ir a paso ligero, pero con cuidado. Yo marcaré el ritmo.
- Me parece bien – respondió Toni que esta vez iba delante.
- Uno – dos, uno – dos, uno - dos, Ahora! – gritó y los dos avanzaron a buen ritmo.
Trozos del techo impactaban contra el improvisado paraguas, pero este resistía bastante bien. Justo cuando estaban a la mitad del pasillo, un gran trozo del techo se desprendió e impacto contra la puerta, abollándola y tirándoles al suelo. Toni recibió un fuerte golpe en la cabeza y cayó soltándola. Pero el casco protegía a JD y este cogió con fuerza la plancha de hierro y protegió el cuerpo de su compañero. Varios fragmentos incandescentes le golpearon en la espalda, pero el traje le protegió de las quemaduras.
- ¿Estas bien? – le preguntó a Toni
- Si, pero me sangra la cabeza, creo que tengo una herida – le respondió con voz confusa.
- Aguanta. Aquí en medio no puedo curarte – le dijo nervioso – incrementemos el paso y salgamos de aquí.
Intentando no tropezar y esquivando la ígnea lluvia, llegaron a las escaleras sin más incidentes. Una vez en zona segura Toni se recostó en una pared mareado, mientras JD le examinaba. Tenía una fea brecha en la cabeza, pero no había riesgo. Saco el pequeño botiquín que llevaba y le hizo un improvisado vendaje.
La dificultad y penurias de este sueño se habían incrementado. Antes costaba llegar hasta el quinto piso, pero no era un riesgo tan elevado como el que estaban corriendo en estos momentos. De todas las veces que había visto la secuencia, era la primera que veía a Toni herido. Acaso su colaboración estaba desencadenando todo esto, o era acaso…
<JD, JD!> la voz mental de Eli se coló en su pensamiento. < ¿Puedes oírme?>
<Vaya, ¿ahora apareces?> le preguntó con sarcasmo.
< No seas crío> - le recriminó - < Algo estaba bloqueando nuestro enlace, llevo un buen rato hablándote, pero no me oías>
< Pues no, la verdad es que…espera, quiere decir eso que si puedes verme> dijo incorporándose y mirando a su alrededor>
< Si, pero tu a mi no. Escúchame, no estas solo. Algo, que no es bueno, esta allí contigo modificando la realidad del sueño. No se que intenciones tiene pero…> - la voz de Eli volvió a desaparecer.
< Eli, ¿estas ahí?> - preguntó preocupado, pero no recibió respuesta. Sin saber muy bien donde mirar, hizo señas con la mano para indicar, a quien le estuviera viendo, que no oía nada pero había recibido el mensaje.
- Que estas haciendo? – preguntó Toni extrañado.
- Nada, nada – le respondió disimulando – no me hagas mucho caso. ¿Estas mejor? ¿Continuamos? Aún estamos en la primera planta.
- Si, me duele la cabeza, pero estoy mejor, debemos continuar.
- No! No iréis a ninguna parte salvo fuera de aquí! – dijo una voz detrás suyo.
Una chica joven había aparecido en el linde de las escaleras. Tenía el vestido desgarrado por varios puntos, magulladuras y heridas en brazos y piernas. Solo llevaba un zapato negro, con el tacón roto, en el pie derecho. Una larga melena rubia, enmarañada y sucia de sangre seca, le tapaba parcialmente la cara y sus ojos eran de un rojo oscuro. Su cara, sucia y demacrada, reflejaba ira y dolor.
- ¡Sacadme de aquí!- les ordenó mostrando un cuchillo que escondía en su espalda – Sacadme de este infierno o os mataré!!
< ¿Que coño esta pasando?> - preguntó mentalmente JD sin esperar respuesta. – Tranquilícese señorita, estamos aquí para ayudarla
- ¡¡¡Entonces sáquenme de aquí!!! – Respondió histérica – quiero salir fuera de este edificio, quiero que se acabe esta pesadilla.
- Créame, todos queremos lo mismo – le dijo en tono conciliador y mostrándole las manos para que se tranquilizara. – pero con amenazas no llegaremos a ningún lado. Déme el cuchillo antes de que alguien salga perjudicado y yo la sacaré de aquí.
Ella dudó durante un tiempo. Paseó su mirada alternativamente entre los dos sin saber exactamente que hacer – me estáis mintiendo…queréis verme sufrir…- empezó a argumentar en tono acusador.
- No – la interrumpió JD, acercándose un paso a ella y clavando sus ojos en los suyos – créame, si estoy aquí es para terminar con todo esto.
Durante unos instantes ella le aguantó la mirada desafiante, pero la mano que aguantaba el cuchillo temblaba dubitativa. JD fue acercándose lentamente hasta que estuvo tan cerca que pudo cogerle el cuchillo de la mano sin esfuerzo. En ese momento la tonalidad rojiza de sus ojos desapareció. La ira y el dolor que nublaban su mente desaparecieron por completo, haciendo que rompiera a llorar y se desplomara abatida en sus brazos.
- ¿Que hacemos? – le preguntó Toni – No podemos volver ya lo sabes. ¿La dejamos aquí?
- No lo sé – respondió JD  consolando a la mujer – parece que a sufrido mucho y no podemos dejarla sola aquí, no es seguro. Haz una cosa, sube hasta el siguiente rellano para ver que nos espera, mientras busco una alternativa.
- Ok, subo y bajo – le contestó Toni poniéndose en marcha – no tardo nada.             
- ¡No corras riesgos! – le gritó JD dejando a la mujer sentada apoyada en la pared – No estoy lejos, déjeme buscar una salida mientras usted descansa – la mujer asintió con la cabeza y cerró los ojos.
Miró a su alrededor, solo había dos salidas disponibles, el tormento por el que habían ascendido o la ventana que tenia en frente. Se acercó a ella y miró. Al otro lado se veía la calle y aunque deberían estar a la altura equivalente de una tercera planta, desde allí parecía que estuvieran a cinco pisos más.
- JD, esto esta bloqueado – la cabeza de Toni se asomó por el hueco de las escaleras – no hay fuego, pero todos los accesos que ascienden están bloqueados.
<Maldita sea> - pensó frustrado -<alguien quiere que volvamos a pasar por ese calvario y cojamos el otro camino. Están jugando con nosotros, pero esto se acaba aquí.> – ¿Crees que puedes hacer un camino?
- Bueno…no estoy seguro, pero quizás si aparto unos cuantos escombros encuentre un acceso – le respondió con esperanza.
- Inténtalo – le apoyó JD – mientras buscaré otra opción.
Miró a la mujer, se había quedado dormida. El cansancio había podido con ella. <No parece parte de este sueño, ¿acaso es otro soñador? – Se preguntó – pero entonces ¿Qué hace aquí?. Las respuestas tendrán que esperar, tengo que buscar una salida y quizás es el momento de probar eso. JD se quedó mirando fijamente la ventana, mientras recordaba una de las muchas enseñanzas de Eli…



<Concéntrate en la imagen de un árbol> - le decía Eli mientras JD miraba un arbusto. <Imagina su tronco, el entresijo de ramas, el follaje…mantén esa imagen en tu mente. ¿La tienes?>
- Creo que si, pero no se que quieres que haga con eso.
< Que poca paciencia que tienes> - le respondió con un bufido < ahora acércate y acaríciame la cabeza>
El la miró sorprendido enarcando una ceja.
< Venga, no te quedes como un pasmarote.> - le apremió.
Se acercó extrañado pero sin contradecirla ni un momento. < Auch!, no seas tan brusco!> le regaño malhumorada
- Perdona – le respondió – no estoy acostumbrado. ¿Ahora?
<Si. Así, esta mejor. Cierra los ojos> le respondió < Puedes notarlo>
Al principio, no sabia a lo que se ella se refería. Pero al cabo de un rato pudo sentir como el calor emanaba del cuerpo de ella y corría por su brazo. - ¿Qué es?
<Mojo, maná, fuerza onírica, energía…llámalo como quieras. Todo sueño nace de un soñador eso te ha quedado claro ¿no?>
- Si, si – le respondió asintiendo con la cabeza.
<Esos sueños no nacen de la nada, necesitan una “materia prima” que los conforme. La fuente de esa materia la emite el soñador. Por eso no se sueña todos los días, porque hay veces en que no tiene la fuerza necesaria para crear un sueño.>
- Entonces, ¿tú puedes crear sueños?
< Ya te lo dije una vez, yo soy un sueño hecho realidad> respondió con una picara sonrisa < un sueño con conciencia propia, para que me entiendas. Mi cuerpo esta formado de energía y puedo usarla a voluntad para crear o deshacer lo que quiera.>
- ¿Que pasaría si gastaras toda tu energía?
< Seguramente desaparecería. Moriría según tu concepción de las cosas. Pero no te preocupes, no es fácil acabar con mis reservas>
- ¿Según mi concepción? ¿Es que hay más formas de verlo?
< Por supuesto> le respondió enojada < ¿Acaso creéis que tenéis todas las respuestas? Vosotros los seres de carne y hueso me hacéis gracia. Solo veis una parte del tapiz y pensáis que podéis juzgar todo el dibujo. Vuestra limitada visión de las cosas os hace alejaros cada vez más de la verdad.
Pero nos estamos desviando del tema. Vuelve a concentrarte en la imagen del árbol>
- Vale, la tengo – le respondió al cabo de un rato
<Ahora abre los ojos y mira el arbusto> le dijo con voz pausada < fusiona tu imagen del árbol con el arbusto. Haz que este último crezca hasta convertirse en el árbol que tienes en mente y utiliza mi energía como fuente de ese cambio.>
JD alargó su mano derecha y la movió como si guiara una orquestra. La energía fluyó de Eli y lo traspasó, embriagándole de una calidez que no había esperado. Con la mano se imaginó alargando el tronco del arbusto y este se alargó. Dibujó en el aire las ramas y estas crecieron del tronco que estaba naciendo. A medida que dibujaba con su mano, la energía de Eli corría a través suyo como si fuera la tinta que alimentaba su lápiz invisible. En medio de ese trance una imagen se coló en su mente, la imagen de una escena que no recordaba haber vivido. Se veía a si mismo, desde los ojos de Eli, como cerraban un trato. Donde él, ofrecía en pago sus recuerdos a cambio de…
Esa imagen le hizo perder la concentración y el nexo se rompió. El arbusto que tenía delante suyo había quedado a mitad de camino. Ahora era un mini árbol de tronco grueso con un arbusto como ramas.
< Vaya desastre!> - Exclamó Eli decepcionada < con lo bien que habías empezado, para conseguir ese fiasco. ¿Qué te ha ocurrido?
- Pues…- respondió dudoso – no lo sé. Una especie de recuerdo se ha colado en mi mente, pero no era mío. Creo que estábamos tu y yo, y hacíamos una especie de trato
Al oír esas palabras Eli se movió rompiendo el contacto con la mano de JD. < Tonterías. Has perdido la concentración y has dejado que tú mente imaginara cosas. Quizás utilizar mi poder es demasiado para ti. Poner la miel en la boca de un asno, es desaprovechar recursos.> - sentenció enfadada < a partir de ahora vas a hacer una serie de ejercicios cada día para mejorar tu forma, y…


…esbozó una sonrisa al recordar como después de ese día, Eli lo había esclavizado a una serie de ejercicios para mejorar su concentración. Ahora Eli no estaba allí para ayudarle, pero estaba esa mujer.
Si su corazonada era cierta y era una soñadora como él, podía combinar la energía de ella con la suya para crear una salida.
Le puso suavemente la mano izquierda en la cabeza y cerró los ojos. Se concentró buscando esa energía que necesitaba, pero no estaba preparado para lo que encontró. Su contacto no era cálido como la energía de Eli, sino era frío y áspero. Como cuando se toca una superficie de hierro que alguien ha raspado con fuerza. Le costó concentrarse ante esa situación, pero haciendo caso omiso a sus sentidos evocó en su mente la imagen de una salida.
Levantó su mano derecha y empezó a dibujar lentamente, dejando fluir la fría energía a través suyo y envolviéndola con parte de la suya. La ventana se transformó en una puerta, detrás suyo vigas de hierro salieron de la fachada del edificio creando una escalera de emergencia que subía hasta el quinto piso. La otra parte de las escaleras se transformaron en un largo tobogán que acababa en un suave y gran colchón a nivel del suelo.
Durante tres minutos la concentración de JD fue inquebrantable, nada en su alrededor podía afectarle. Fue en ese momento donde volvió a aparecer una imagen en su mente, que no era suya.
Veía a la mujer que tenía delante suyo jugando en un parque con una niña pequeña. Como el cielo se ensombrecía y aparecía un niño vestido de uniforme y cara diabólica, rodeado de ratas de alcantarilla.
Vio como las ratas empujaban a madre e hija hacia este infernal edificio. Veía las penurias y sufrimientos a las que habían sido sometidas las dos y como al final el niño las separaba derrumbando un trozo del techo.
Abrió los ojos de repente rompiendo el contacto y su concentración. – Que demonios…- murmuró mientras se arrodillaba y despertaba a la mujer zarandeándola – despierte, despierte…donde esta su hija?
- ¿Que?, ¿como? – respondió ella confusa – mi hija… - un atisbo de comprensión se hizo paso en sus ojos – mi hija! – Exclamó levantándose – esta arriba, ha quedado atrapada en uno de los corredores. Necesito que me ayude.
- Vamos!! – dijo cogiendo el hacha y subiendo las escaleras rápidamente. En la siguiente planta encontraron a Toni retirando los escombros del pasillo derecho.
- Esta allí detrás!! – gritó la mujer señalando la pared donde se encontraba Toni.
- Hazte a un lado – le dijo muy serio JD, mientras apartaba a Toni con un brazo.
- ¿Que esta pasando? – preguntó sorprendido Toni obedeciéndole.
JD cerró lo ojos y cogió el hacha con las 2 manos < Esto es un sueño> se repitió a si mismo mentalmente < y lo que hay delante mío no es una pared real> levantó lentamente el hacha por encima de su cabeza < Nada de todo esto es real> tensó los músculos con toda la fuerza que era capaz < todo esta permitido.> y descargó un fuerte golpe.
Los escombros desaparecieron ante ese fuerte golpe, dejando a su paso una nube de polvo. Cuando esta desapareció, la macabra sonrisa de un niño le estaba esperando. No debía tener más de cinco años, tenía el pelo rubio y los ojos azul claro. Iba vestido con el típico uniforme de colegio de alta categoría. Su piel era pálida y su semblante oscuro y diabólico. A su alrededor habían varias ratas de alcantarilla de refulgentes ojos rojos que rodeaban a una asustada niña.
- Veo que te he subestimado – dijo con indiferencia – parece que al final la madre no ha servido para mucho. Bueno, espero que la hija sea más entretenida.
- Suéltala – ordenó amenazante JD – no voy a repetirlo.
El niño se lo quedó mirando con una mueca burlona. Hizo un ademán con la mano y las ratas se apartaron creando una salida para la niña.
- Ve Silvia – dijo con sarcasmo – ve con tu alegre madre.
La niña se incorporó con miedo y empezó a andar hacia su madre.
- ¡¡Silvia!! -  gritó la mujer corriendo a su encuentro
- Dime JD – dijo el niño en un tétrico susurro que solo llegó a sus oídos – Que vida es más importante ¿la de la hija o la de la madre? – acto seguido hizo un ademán con la mano y las ratas se dividieron en dos grupos cargando contra madre e hija por separado.
Sin tiempo a pensar, corrió superando a la mujer y arrodillándose, refugió a la niña entre sus brazos. Un grupo de cuatro ratas saltaron hacia ellos, mientras el otro grupo saltaba hacia la madre.
JD blandió el hacha de un lado a otro matando a un par de ratas a su paso, pero eran muchas y muy rápidas, le mordían y atacaban por todos lados. Oía los gritos de dolor de la mujer, pero mantenía la cabeza de la niña en su pecho para que no viera esa escena.
El niño empezó a andar alejándose de ellos entre sonoras carcajadas.
<Puedo pillarlo> pensó lleno de ira. Pero si lo hacia, dejaría a la niña a merced de las ratas. Conteniéndose  y aguantando el dolor, siguió protegiendo a la pequeña. Mató a un par de ratas más antes de que el niño desapareciera y los malditos bichos se fueran con él.
Cuando la pesadilla acabó, miró por encima de su hombro. Toni estaba arrodillado al lado del cuerpo de la mujer. Tenía heridas por todo su cuerpo, ganados al intentar protegerla.
- ¿Como esta? – preguntó sin moverse del sitio, no quería que la niña lo viera aún.
- Mal herida – contestó Toni – Uno de esos bichos le ha mordido en el cuello y esta perdiendo mucha sangre, no se que hacer.
- Ven aquí, rápido y encárgate de la niña – le dijo apremiante – yo se lo que podemos hacer.
- Como esta mama? – le preguntó a JD antes de que llegara Toni a su encuentro
- Bien pequeña, no te preocupes. En breve estaréis de vuelta en casa y esta pesadilla se habrá acabado.
- ¿Me lo prometes?
-Confía en mi pequeña. – le respondió secándole las lágrimas con la mano.
- ¿Qué hago? – le preguntó Toni cuando llegó a su altura
- Ocúpate de ella mientras me encargo de su madre, cuando yo te diga síguenos. – le dijo y acto seguido corrió hacia el cuerpo de la mujer.

Como le había dicho Toni, tenía una herida muy fea en el cuello y estaba perdiendo mucha sangre. Por suerte estaba inconsciente. Sacó unas gasas y vendas de su uniforme, intentando parar la hemorragia.
<Esto solo me dará unos minutos> - pensó mientras realizaba el vendaje < tengo que sacarla de este sueño o morirá en él.>
Una vez hubo acabado, cogió a la mujer en brazos. – Seguidnos! – les gritó a Toni y a la niña, mientras iba escaleras abajo. Antes de abrir la puerta de emergencia que había creado, aspiró profundamente y lanzó una muda plegaria. Dándole una fuerte patada, salió al exterior.
Por suerte, las escaleras estaban creadas. No había barandillas, la inclinación no era regular y los peldaños hacían ruido ante su peso, pero aguantaban. Y lo más importante, el tobogán que bajada llegaba hasta un confortable colchón.
<Tengo que cambiar eso> pensó preocupado < pero no puedo utilizarla a ella, esta demasiado débil>
- Vaya, ¿antes había esta salida?
- Ya a mi también se me había pasado – le dijo JD dejando a la mujer en el suelo y sacándole hierro al asunto. - Déjame a la niña y ves tirando hacia el piso de arriba, ahora te alcanzo.
- ¿Estas seguro? – le preguntó preocupado
- Estaremos bien, y tu familia te esta esperando.
El asintió con la cabeza y empezó a subir por las escaleras de emergencia hacia el quinto piso.
- Bien pequeña ahora tienes que ayudarme. ¿Lo harás?
La niña asintió fuertemente con la cabeza.
-Cierra lo ojos y piensa en un gran pastel de chocolate.
La niña obedeció cerrando los ojos y el puso su mano izquierda en su frente. Esta vez no le costó encontrar esa calidez. No era comparable a la de Eli, era más bien un calor infantil. Concentrándose unió la energía de la niña y la suya, transformando el colchón en una piscina.
Cuando acabó, retiró la mano de la niña y le dio un beso de agradecimiento. – Muchas gracias – le dijo dulcemente.
Ella sonrió llevándose la mano a la mejilla
Cogió el cuerpo de la mujer y lo puso en el tobogán, luego le dijo a la niña que se pusiera entre las piernas de la madre y le cogiera las manos.
- Al final del tobogán hay una piscina – le explicó a la pequeña – no te preocupes, no os ahogaréis. En el momento que toquéis el agua, todo esto habrá acabado. Cuando vuelvas a casa, ve a ver a tu madre y abrázala bien fuerte, lo necesitará. ¿Me lo prometes?.
- Si, te lo prometo – le dijo la niña.- ¿volveré a verte?
- Quizás en algún sueño – le respondió guiñándole un ojo y empujándolas.
Se quedó mirando como madre e hija descendían por el tobogán y desaparecían al tocar el agua. El cansancio empezaba a hacer mella en él. Le dolía todo el cuerpo y se sentía pesado
< Eso ha sido bastante impresionante> dijo la voz de Eli en su cabeza < aunque podías haberte esmerado más en la creación de las escaleras>
- Vaya, estas de vuelta – exclamó en voz alta.
< Ya te he dicho que podía verte en todo momento, así que técnicamente no me he separado de tu lado>
- Tampoco es que hayas sido una gran ayuda.
< No ha sido mi elección> le respondió muy seria < por cierto ¿no olvidas algo?>
- Toni!! – exclamó subiendo las escaleras. Pero se sentía cansado, muy cansado para subirlas corriendo. El traje de bombero empezó a desaparecer ante sus ojos, junto con sus recuerdos y conocimientos- ¿Que me esta pasando?
< Me temo que has gastado mucha energía> le explicó preocupada < y no solo eso, esta escalera es una chapuza>
Un trozo de tobogán se desprendió de repente, empezando una reacción en cadena. JD llegó justo al quinto piso lanzándose al rellano antes de que la escalera se desprendiera por completo.
< Recuérdame que incrementemos los entrenamientos>
- Dame un respiro ¿quieres? – exclamó entre jadeos.
- Te has tomado tu tiempo – le dijo Toni ayudándole a incorporarse. – Mira, esa es mi casa, ¿vienes?
El pasillo estaba dañado, pero no había llamas, ni gritos de dolor como las otras veces.
- Estoy detrás de ti – le dijo
Toni asintió y entró en su casa seguido de JD.
Dentro todo era diferente. La habitación estaba en llamas, pero no había calor. La mesa, cortinas, sofá, todo estaba cubierto por llamas. Pero estas no quemaban y no desprendían calor.
Su mujer y su hija estaban sentadas en el sofá esperándole. Y en medio de la habitación también les estaba esperando el hombre que se habían encontrado en la planta baja.
- Te estábamos esperando Toni – dijo con una sádica sonrisa – Bienvenido a casa.
Esta vez tuvo tiempo de observar aquel extraño individuo. Era un chico joven, de complexión delgada y rostro aguileño. Llevaba el pelo corto y repeinado hacia el costado derecho. Sus ojos eran castaños, pero en su interior se distinguía un tímido fulgor rojizo de ira. El chico también le observaba con una sonrisa maliciosa.
- Así que has conseguido llegar hasta aquí – dijo aplaudiendo débilmente – permíteme expresar mi sorpresa.
- Discúlpame si no la secundo – le respondió serio – ¿quién eres tu?
- Llámame Víctor. Y aparentemente soy tu rival en este juego.
- Esto no es un juego – dictaminó JD furioso mientras apretaba los puños.
- ¿Estas seguro de eso? – le preguntó con sorna – Que sabrás de este mundo, aprendiz de gato, si acabas de despertar en él. Llevo más tiempo que tú aquí y…¿te atreves a darme lecciones?
<Eli, ¿de que esta hablando?> - preguntó mentalmente, pero no obtuvo respuesta < Oh, venga!. Ahora no es momento para que hagas mutis> - Añadió mirando a su alrededor, sin saber exactamente que estaba buscando.
- Pierdes el tiempo. – le dijo Víctor – me temo que en esta habitación estas solo.
- Ya me he cansado ¿Qué quieres? – le preguntó dando un paso amenazador hacia él.
- Eh chico, tranquilo – respondió haciendo un ademán con la mano. Varias ratas aparecieron de la nada y rodearon a JD. – No estas en posición de pedir nada, en todo caso soy yo el único que puede exigir algo.
- ¿Y que quieres?
- Algo muy simple…abandona este sueño! – le gritó colérico – Nunca deberías haber entrado aquí, para empezar! Este es mi patio de juegos y no estas invitado!!
Toni observaba la conversación atónito, sin saber exactamente que estaba sucediendo.
- Oh, perdona Toni – dijo Víctor, recuperando su templanza inicial al ver que los observaba – no nos hagas mucho caso, creo que tu familia te esta esperando.
- Mi…mi familia? – preguntó confuso.
- Si tu familia, tu auténtica familia. – le remarcó – esta allí en el sofá, esperándote. ¿Ves? acércate sin miedo.
- Si, si, mi mujer y mi hija – dijo recobrando la conciencia – Cariño, ya estoy en casa – añadió acercándose despacio.
- No Toni, no te…Arggh!! – gritó cuando una rata le mordió en la pierna derecha. Con un brusco movimiento la lanzó contra la pared y esta se deshizo en una humareda negra al impactar.
- No, no, no – le regaño Víctor moviendo el dedo negativamente – deja el reencuentro familiar para ellos. Tú y yo tenemos asuntos pendientes.
La herida no era muy profunda, pero dolía y sangraba bastante. Se sentía mareado y tuvo que hincar una pierna en el suelo para evitar caerse deslomado – ¿Que me pasa?
- Mis amigas tienen una interesante facultad – le explicó – cada vez que muerden, pueden absorber parte de tu energía y teniendo en cuenta toda la que has gastado, a este paso no tardarás en desaparecer. Tan solo quédate ahí quietecito.
– No lo entiendo, ¿Que ganas tú con todo esto?
- ¿Que gana Gato ayudándole? – le pregunto Víctor
- Gato gana…
- ¿…nada?- acabó la frase Víctor por él – Que iluso eres. ¿Acaso crees que nuestros maestros pierden el tiempo por nada? Estas en medio de una guerra muchacho, un juego de poder que empezó hace mucho, mucho tiempo.
- ¿Poder? ¿Pero de que coño estas hablando? ¿Que hay de poderoso en tormentar los sueños de un hombre?
- ¿Es que no ves lo que te envuelve? Dolor, sufrimiento, amargura, desesperación, histeria…el alimento de mi amo.
- Energía – sentenció JD dándose cuenta de la realidad – Tu maestro se nutre de este tipo de energía. Por eso no quieres que Toni salga de este bucle. Porque te alimentas de su sufrimiento. Pero cuando yo empecé a intervenir…
- Empezaste a cambiar el sueño. Cada vez se estaba acercando más a la salida y no podías permitirlo.
- Pero ¿Por qué metiste a esa mujer en el sueño? Si solo te interesa Toni, porque enviaste a ese niño?
- ¿De que mujer y niño me estas hablando? – preguntó receloso.
<No está fingiendo> - pensó sorprendido. Desvió la vista hacia Toni, éste estaba de rodillas delante de su esposa e hija llorando, mientras ellas le acusaban señalándole con la mano.- ¿A qué tormento le estas sometiendo ahora? – le preguntó.
- Estamos llegando al clímax de la escena final – exclamó Víctor extasiado, dándole la espalda para mirar la escena – No te pierdas detalle. Estamos a punto de reiniciar el bucle, más fuerte que antes.
< Esto no va bien> - buscó algo a su alcance que pudiera ayudarle a salir. Víctor no le prestaba atención, pero las tres ratas que quedaban, no le dejarían acercarse. Podría intentar recrear el hacha, pero eso consumiría su energía y ya estaba muy débil. Tanteando tocó las patas de una de las sillas
- No por favor – suplicaba Toni – Yo no quise…yo no.
Sacando fuerzas de flaqueza, agarró la silla por las patas y barrió las ratas de un plumazo. Víctor se giró sobresaltado, pero ya era tarde. Aprovechando la sorpresa JD le aplastó la silla en la cara lanzándolo al suelo.
- Sal de aquí Toni – le gritó cogiéndole por el brazo
- No yo... – balbuceaba – no fue culpa mía, tú no lo entiendes.
- Escúchame Toni. Mírame – le dijo cogiéndole la cara con las dos manos. – No se si fue culpa tuya o no, pero es hora de solucionar esto. Sal al vestíbulo, cálmate y espérame. Encontraremos una solución. ¿Me has entendido?
Toni lo miró afligido por un momento. Pero asintió dándose la vuelta y saliendo del piso. JD se disponía a seguirlo, cuando Víctor apareció de la nada y lo cogió por detrás.
- ¿Donde crees que vas? – le siseó furioso. Con una fuerza sobrehumana lo lanzó contra la mesa del comedor. El impacto, rompió el mueble y un par de costillas de JD en el proceso. El costado derecho le dolía horrores, se puso boca arriba y exhaló una bocanada de aire.
- Creo que ya hemos jugado suficiente – dijo Víctor, extendiendo las manos y haciendo aparecer ratas por todas partes. – Es hora de despedirse.
Las ratas se lanzaron sobre JD. Le mordían y arañaban por todo el cuerpo. Él intentaba defenderse, las agarraba y lanzaba lejos. Pero por una que conseguía sacarse de encima, dos más aparecían y le mordían. Cada vez se sentía más débil, más cansado. Las costillas le dolían, las fuerzas le abandonaban, estaba a punto de rendirse.
- Di adiós JD – le decía Víctor justo antes de gritar de dolor y llevarse las manos a la cara. La mayoría de las ratas desaparecieron en medio de una humareda negra y JD recuperó parte de su energía. Con ganas de ajustar cuentas, se acabó de sacar el resto de ratas de encima, mientras Víctor se arrastraba por el comedor hasta la ventana, quejándose de dolor.
Cuando la última rata se esfumó, cogió a Víctor por los hombros poniendo de espaldas a la ventana. Las profundas marcas de un zarpazo cruzaban la cara de dolor de Víctor.
- ¿Por donde íbamos?- le preguntó levantando el puño derecho - ¡Adiós Víctor!
Y, dándole un puñetazo con toda la fuerza de la que era disponible, lo lanzó a través de la ventana, directo al vacío.




Toni estaba acurrucado en el pasillo del vestíbulo. Tenía la cara cubierta de lágrimas, pero ya había dejado de llorar. Se había calmado pero no podía sacarse la pena y la culpa de encima.
- ¿Sabes que estas hecho un desastre?
Levantó la vista. Delante suyo JD le estaba sonriendo. Tenía la ropa rasgada por varios puntos de los que brotaba sangre, como si le hubieran mordisqueado todo el cuerpo. Parecía cansado, estaba pálido y cada vez que andaba ahogaba un grito de dolor.
- ¿Te has visto en el espejo? – le respondió sarcásticamente
Soltando un gemido de dolor, JD se sentó delante de él. – Ha llegado el momento que me cuentes lo que ocurrió realmente.
Toni agachó la cabeza y se hizo el silencio durante un rato – Ese día yo tenía que estar de vuelta al mediodía, pero no volví. – Explicó con voz triste – Estaba cansado del trabajo, de los vecinos, de mi vida. Cansado de tener que estar siempre pendiente de mi hija o mi mujer cuando volvía a casa. No tenía tiempo para mí, para divertirme, para relajarme. Por eso, decidí alargar un poco mi estancia fuera y salir de fiesta con los clientes. No cogí el avión que tenía que coger, porque estaba bailando en un bar con una par de mulatas y tomando unas cervezas.
- Todos tenemos momentos de esos en los que buscamos desconectar – le dijo JD.
- ¡Pero si no lo hubiera hecho, hubiese estado allí con ellas!
- ¿Y de que hubiera servido?- le preguntó – Hubieras muerto junto con ellas. ¿Realmente crees que tu presencia allí hubiera cambiado algo?
- No…si…no lo sé – respondió dudoso.
- Mira, entiendo que te sientas culpable por estar tú vivo y ellas muertas. Pero los accidentes pasan y no podemos cambiarlos. Y este en particular era inevitable.
- ¿Entonces que hago aquí?
- Creo que estas aquí para cerrar este capítulo de tu vida y seguir adelante.
- Si…tienes razón – respondió incorporándose – ¿me acompañas?
- Será un placer – le dijo alargándole la mano – pero tendrás que ayudarme. Creo que me he roto un par de costillas.
Toni le ayudó a incorporarse entre quejidos y lentamente entraron en la casa. La escena volvía a ser la misma que antes cuando entraron por primera vez, solo que ahora ya no había llamas.
Toni acomodó a JD en una silla y se enfrentó a su mujer y a su hija que lo miraban desde el sofá.
- Os quise, os quiero y os querré siempre. – les dijo con una sonrisa - No sé, que me impulsó esa noche a quedarme allí y no volver con vosotras. Pero eso me salvó la vida y me dio una segunda oportunidad. Estos dos años han sido duros, no podía sacarme de la cabeza, la idea de que si hubiera estado aquí las cosas hubieran sido diferentes, pero no era verdad. Me ha costado, pero los accidentes ocurren y debo aceptarlo. Siempre estaréis en mi corazón, pero es el momento de dejar de mirar atrás. Adiós, mis princesas – delante suyo la imagen de su mujer y su hija, desaparecieron poco a poco con una sonrisa en la cara.
Toni respiró profundamente sintiéndose liberado y se sentó en una silla al lado de JD.
- ¿Como te sientes? – le preguntó este.
- Libre – respondió contento – gracias.
- No digas tonterías, yo no he hecho nada.
- A todo esto, ¿quién eres?
- Te lo explicaría todo, pero no vas a recordar nada cuando despiertes y no tenemos tiempo – dijo señalando a su alrededor que iba desapareciendo lentamente.
- Hay una cosa que no entiendo – prosiguió JD – es sueño, no llevas dos años teniéndolo ¿verdad?
- No, lo he tenido a raíz de que la mujer con la que estoy ahora me dijera que íbamos a tener una niña.
- Entiendo. La noticia te recordó a tu familia y avivó la culpa que tenías dentro. – la mesa, las sillas y ellos empezaban a desaparecer – y ¿eres feliz?
- Si. Ella consiguió calmar mi alma cuando más lo necesitaba.
La mitad de su cuerpo ya había desaparecido y el resto era completamente traslúcido
- ¿Y ya habéis escogido nombre? – le preguntó contento – Porque yo tengo uno muy bueno.
- Lo siento, llegas tarde – le respondió Toni a escasos segundos de desaparecer – vamos a llamarla Silvia.





Sentía como una lengua le estaba lamiendo la mano derecha. Confuso JD abrió los ojos y se encontró a Eli mirándole.
- ¿Que estas haciendo? – le preguntó sorprendido
<Te estoy curando las heridas, no seas desagradecido>
- Perdona, es que estoy sorprendido – le respondió – pensaba que precisamente los gatos no eran buenos en eso.
< Bueno, yo no soy un gato normal> - dijo divertida < Esto ya está, pero no te incorpores muy rápido. Aunque he reparado las fisuras de tus costillas, el dolor será real por un tiempo.
JD se incorporó con cuidado y ahogó un gemido de dolor. Quizás ya no tenía las heridas, pero se sentía dolorido de arriba abajo. Retiró la sábana y se inspeccionó por encima
- Y…ejem…¿ has lamido todas las heridas? – preguntó rascándose la cabeza y bajándose los pantalones
<Idiota> dijo bajando de un brinco de la cama en dirección al comedor.
- Oh, venga que era broma – le gritó dirigiéndose a la ducha – dime una cosa – le preguntó mientras se ponía debajo del agua caliente - ¿el tatuaje en la cara de Víctor ha sido cosa tuya?
<Por supuesto>
- Como…
<Me bloqueó la entrada al sueño> le explicó con una sonrisa sádica < pero se olvidó que tenia un cuerpo mortal. No me costó mucho encontrarlo>
- Eso fue peligroso. – le recriminó.
< ¿Para él o para mi?> - le preguntó burlona < ¡Espera! ¿Es preocupación por mi lo que detecto?>
- Ejem..Si bueno, ¿quién era él? – la interrogó intentando cambiar el tema
<Alguien como tú>-respondió-<solo que su maestro no es como yo>
- Sobre eso, ya pude darme cuenta. Entonces lo que me contó…
<…es cierto. Me temo que no será la primera vez que nos crucemos con él>
JD salió de la ducha y empezó a secarse dolido. – ¿Porqué nunca me has hablado sobre esto?
<Porque era demasiado pronto> - le respondió molesta- <eres un novato. No deberías haberte cruzado en su camino aún.>
- Te recuerdo que tú me metiste en esta misión – le recriminó.
<Si, fui una tonta. Tenía que haber verificado que era seguro. No volverá a suceder>
Un silencio incómodo se levantó entre ellos, mientras acababa de vestirse.
- Me pasó algo extraño en el sueño.- le comentó cambiando de tema - Cuando toqué a esa mujer, y le extraje energía pude acceder a sus recuerdos
<Si, es una posibilidad que puede surgir en el contacto> -le contestó Eli sin prestar mucha atención.
- Pero cuando me sucedió contigo, me dijiste que no eran recuerdos sino fragmentos desordenados de mi mente. – le dijo poniéndose la camiseta y entrando en el comedor.
Ella estaba estirada encima del sofá y lo miraba fijamente. – ¿Que me estas ocultando Eli? – le preguntó sin rodeos
<Todo a su debido tiempo JD> le respondió muy seria
El timbre del teléfono lo sobresaltó, rompiendo el duelo de miradas. Eli aprovechó ese momento para escabullirse hacia la habitación.
JD hizo ademán de perseguirla pero desistió. Cogió el teléfono con muchas preguntas en la cabeza.
-¿JD? – dijo la voz de su madre desde el otro extremo – tienes que venir cuanto antes. Ya no queda más tiempo.